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  • Foto del escritorArmando Martinez

¡CUIDADO!

Con que ocurra:

  • Control de precios de productos/servicios

  • Subvención de productos/servicios

  • Con una política continua de regalar dinero (bonos)

  • Con el retorno del "dólar MUC"

  • Con el acceso al "RUC sensible"

  • Con las intervenciones a la DIRCOTE (Dirección Contra el Terrorismo).

  • Por supuesto, con "dejar hacer, dejar pasar" la forma(liza)ción las "rondas urbanas"

Estoy seguro de que esta lista puede ampliarse, pero rápidamente me vienen a la mente estas 7 situaciones, algunas ya han ocurrido o están ocurriendo, otras podrían ocurrir en el futuro.


Cuando escuchaba decir al Ministro de Economía que está preparando medidas para contrarrestar el aumento de precios y el alza del dólar, me dije, "ojalá que no piense en fijar por ley el precio de los bienes/servicios o en decir que el gobierno va a subvencionar ciertos bienes/productos y que va a volver a la mala idea de establecer -igualmente mediante norma legal- cuánto va a valer el dólar para ciertos grupos de personas"... ¿recuerdan en "dólar MUC" en los años 1980s?


Ahora, es posible que no sea idea del ministro, pero alguna de ellas sí la ha sido de un sector del Congreso; véase la iniciativa del control de precios de "Perú Libre" citada por el diario Gestión (ver aquí).


Pensar que los precios (incluso del dólar) no se sujetarán a la ley de la oferta y demanda, sino que se van a sujetar a lo que diga una ley, resulta siendo una ilusión, un sueño de niños, porque -aunque veamos un precio que es oficial- el problema (como un "chupo") se estará generando en algún lado de la cadena previa de producción/distribución/comercialización... y reventará en algún momento.


En cuanto a los bonos, se han empleado en dos gobiernos (Vizcarra, Sagasti) y el gobierno actual también lo ha anunciado a través de su primer ministro, tal como lo recoge el diario La República (ver aquí). Eso no está mal, pero sí lo estaría que se mantenga como una política continua. ¿Por qué? Porque es una mala manera de redistribuir el dinero, para eso están los impuestos correctamente utilizados a través de las políticas públicas -además, tan alta informalidad en el Perú impide la identificación correcta del universo de destinatarios- y también porque genera clientelismo, o sea, personas que apoyan al gobierno simplemente porque éste les regala dinero. Por tanto, debe ser una medida temporal y excepcional.


Fuera de los temas económicos, siempre es un riesgo llegar a controlar la SUNAT, o sea, que ésta tenga una autonomía meramente formal pero que bajo la mesa obedezca a directivas del gobierno de turno. Me vino a la mente el triste suceso del "RUC sensible", o sea, de información tributaria reservada que a fines de los 1990 era filtrada ilegalmente desde la SUNAT a personas del gobierno.


De otro lado, la reciente intervención a la DIRCOTE no ayuda en nada al gobierno actual a alejarse de la imagen de tener ministros que de algún modo simpatizan con el terrorismo. Puede ser que esa intervención nada tenga que ver con alguna medida de acceso indebido o de manipulación de la información que esa Dirección maneja sobre la identificación y seguimiento de terroristas y sus actividades, tal como la Inspectoría General de la PNP lo ha informado en un comunicado (ver aquí), pero ciertamente esa acción genera suspicacias que no ayudan a la gobernabilidad, tal como recoge El Comercio (ver aquí).


Finalmente, las "rondas urbanas". Al parecer se ha "desinflado" la intención del gobierno de crear "rondas urbanas" como una tercera fuerza de seguridad pública, esto es, además de la PNP y del Serenazgo. Así, por ejemplo, las declaraciones del Ministro del Interior del 06.08.2021 mostradas por RPP (ver aquí). Pero, me preocupa la posibilidad de que sólo se trate de un cambio de estrategia que incluso no sea de conocimiento de todos los ministros. Me refiero a permitir o fomentar informalmente la generación de estas rondas, mediante asociaciones o similares, aunque no sean reconocidas oficialmente, pero que éstas, después de un tiempo, por el "peso" del número de sus miembros, "presionen" al gobierno para que regule su formación e inicio formal de sus funciones. Dicho en pocas palabras: que el Estado se "haga de la vista gorda", para "dejar hacer, dejar pasar" y, de esa manera, sin apoyo "oficial", pero siguiendo un programa, luego no haya otra opción que "rendirse" a los hechos consumados y terminar "reconociéndoles" oficialmente un lugar en el entramado del Estado así como sus funciones.


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